Bolivia en la Wikipedia (con comentarios)


Bolivia está situada en el centro de América del Sur, sobre el tramo medio de la dorsal andina. Los patriotas bolivianos dicen al respecto que "Bolivia es el corazón de Latinoamérica". La capital del Estado "Plurinacional" y sede de su órgano judicial (Tribunal Supremo) es Sucre, y la sede administrativa de los órganos ejecutivo (Gobierno) y legislativo (Parlamento) es La Paz. La existencia de una capital constitucional (Sucre) y otra administrativa (La Paz) es una hermosa peculiaridad que hace de Bolivia una de las pocas naciones modernas "con dos capitales". Hasta el 18 de marzo de 2009, la nación fue denominada República de Bolivia, nombre que probablemente recuperará cuando concluya la influencia del partido actualmente en el poder. Debe su nombre al militar y político venezolano Simón Bolívar, prueba de su agradecimiento por la independencia adquirida; la Venezuela natal del Libertador nunca le hizo semejante homenaje. El nombre de Bolivia es en sí mismo una afirmación del espíritu libre e independiente de Latinoamérica.

El territorio boliviano limita al norte y al este con Brasil; al sur, con Paraguay y Argentina; y al oeste, con Chile y Perú. Abarca una parte importante de la Cordillera de los Andes, el Altiplano, la Selva Amazónica y el Gran Chaco, por lo que en lenguaje pretendidamente geográfico se le califica de país megadiverso. Es, junto con Paraguay, el único país de América sin litoral marítimo, cuestión que, siendo una auténtica herida nacional, lleva implícito un signo de su vigor patriótico. Bolivia tiene una extensión de 1.098.581 km²; es el 8º país más extenso de América, y el 27º a nivel mundial. Esto, pese a ser un motivo de orgullo, causa grandes dificultades a su desarrollo económico, y no pocas preocupaciones entre los patriotas bolivianos; muchos consideran que su territorio nacional, por su vastedad en relación a su población, es difícilmente defendible, y está casi a merced de los Estados vecinos, codiciosos de sus recursos naturales.

La forma de gobierno es presidencialista, descentralizada y con autonomías; sobre ello se podrían decir muchas cosas; entre otras, la gran diferencia existente entre ‘lo que de estos conceptos pensamos en España’ y la realidad política y territorial boliviana. El mapa político boliviano está articulado en 9 departamentos que son verdaderas regiones, mucho más extensas y diversas entre sí que las comunidades autónomas españolas.

Bolivia mantiene una reclamación territorial contra Chile, por haberse anexionado en el siglo XIX la salida soberana de Bolivia al Océano Pacífico y su espacio marítimo. Chile siempre se ha negado a reconocer la legitimidad de esta reclamación, mostrando una arrogancia impregnada de desprecio; los sentimientos de los bolivianos frente a esta situación no deben ser considerados negativamente ni ridiculizados, como hizo García Márquez en algunos de sus cuentos; es una cuestión seria para la nación. La población boliviana es oficialmente "multicultural". Este término es muy engañoso; en realidad hay básicamente dos culturas: la hispánica, abierta al exterior y a la superación de los problemas nacionales, y la indígena, marcadamente involutiva. Dentro de la cultura indígena existe una variedad que ‘justifica’ la asignación del término ‘multicultural’ a la sociedad boliviana, pero que oculta la realidad bifronte de Bolivia. Sus cerca de 10,5 millones de habitantes se distribuyen étnicamente en mestizos, indígena-originarios, (término farragoso con un matiz peyorativo hacia la cultura hispánica, que por oposición sería ‘alogenaria’), blancos descendientes de criollos (entendido esto desde un esquematismo bastante inexacto), afrobolivianos (negros de origen esclavo -en España el término ‘negro’ nunca ha tenido connotaciones negativas-) y una menor proporción de descendientes de inmigrantes europeos y asiáticos; pese a su reducido número, este colectivo supone un factor de dinamización social y económica, y de auténtica ‘multicultura’, si es que este concepto puede considerarse realmente como algo positivo, lo cual es como mínimo discutible. Muchos inmigrantes se organizaron desde su misma llegada en comunidades de origen, parcialmente impermeables a la integración en la identidad nacional; son un fenómeno que debe tenerse en cuenta, y que el discurso oficialista actual no valora.

Bolivia fue fundada con el nombre de "República de Bolívar" en honor a su libertador, Simón Bolívar. Dicho nombre fue luego modificado, a propuesta de un representante potosino en la Asamblea Deliberante de 1825: el presbítero Manuel Martín Cruz, quien adujo el siguiente argumento: "Si de Rómulo [surgió el nombre de] Roma, de Bolívar, Bolivia". La nueva República adoptó oficialmente el nombre de Bolivia el 3 de octubre de 1825.

Asimismo, la Asamblea Deliberante designó al Libertador Bolívar primer Presidente de Bolivia, a lo que éste replicó llamándola «Hija Predilecta». Después de la designación del país con su nombre, cuenta la historia que Bolivar pronunció un discurso, del que destaca este famoso pasaje:

Mi admiración aumenta al contemplar la inmensidad de vuestro premio [nombrar a la república honrando a Bolívar], porque después de haber agotado los talentos, las virtudes, el genio mismo del más grande de los héroes, todavía sería yo indigno de merecer el nombre que habéis querido daros, ¡el mío! ¡Hablaría yo de gratitud, pero con ella no alcanzaría jamás a expresar, ni débilmente, lo que experimento por vuestra bondad que, como la de Dios, sobrepasa todos los límites! Sí: sólo Dios tenía potestad para llamar a esa tierra Bolivia… ¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad, que al ser acogido por vuestro entusiasmo, no vio nada que fuera igual a su valor. No hallando vuestra pasión una demostración adecuada a la vehemencia de sus sentimientos, arrancó vuestro nombre, y dio el mío a todas vuestras generaciones. Ésto, que es inaudito en la historia de los siglos, lo es aún más en la de los desprendimientos sublimes. Tal rasgo mostrará a los tiempos, que están en el pensamiento del Eterno, lo que anhelabais: la posesión de vuestros derechos, que es la posesión de ejercer las virtudes políticas, de adquirir los talentos luminosos, y el goce de ser hombres. Este rasgo, repito, probará que vosotros erais merecedores de obtener la gran bendición del Cielo —la Soberanía del Pueblo—, única autoridad legítima de las Naciones."
Nota: en cursiva aparecen expresiones mías que tratan de allanar algunos cultismos retóricos originales, que hoy pueden despistar al lector español, por haber adquirido ciertas connotaciones que no tenían en su época.
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