C. Castroviejo Vicente: Submarinos aliados en la Gran Guerra. Madrid, Real de 14, 2006, pp. 317s


La paz separada de Rusia en 1918 y la contundente derrota de Caporetto el otoño de 1917 habían complicado la situación estratégica de los aliados en el Mediterráneo. Aunque los turcos retrocedían en Irak y Palestina, estaban reforzando sus defensas con reservas enviadas desde Anatolia. Sin embargo, los preparativos alemanes para atacar en Francia permitieron un respiro en el sur que sirvió a la entente para reforzar los frentes italiano y albanés. En el mar, la ofensiva submarina irrestricta de Alemania había ido decayendo, pero seguía estando en el centro de la acción. En diciembre de 1917, los U-Boote austroalemanes ya habían hundido en el Mediterráneo un total de 148.331 toneladas de buques aliados, la cuota mensual más elevada desde junio del mismo año. Para reforzar el barraje de Otranto, los franceses comenzaron a tender en noviembre de 1917 una nueva red de minas ‘De Quillac’ con cargas explosivas de 35 kg cada una. La red cubría desde los 10 a los 50 metros de profundidad, y según los estándares austroalemanes debía ser mortalmente eficaz. Sin embargo, los U-Boote lograron bajar hasta 75 metros forzando sus límites y dejaron sin efecto la amenaza ‘De Quillac’. Más peligrosos se estaban revelando nuevos desarrollos como el despliegue de nuevos ‘Drifters’ dotados de hidrófonos, la instalación de estaciones radiogoniométricas más potentes y el uso de patrulleros dotados de globos de observación cautivos. La U.S. Navy envió a Corfú una flotilla de 36 cazadores de submarinos a las órdenes del Captain Charles P. Nelson, apoyada por el buque nodriza ‘Leónidas’, que no comenzaría a estar operativa hasta el 7 de junio de 1918.
Brindisi siguió siendo la principal base de submarinos aliada del Mediterráneo. El 1 de enero de 1918 estaban allí estacionados los franceses ‘Aragó’, ‘Bernouilli’, ‘Circé’, ‘Coulomb’, ‘Faraday’, ‘Franklin’, ‘Gorgone’ y ‘Le Verrier’, con su buque nodriza, el ‘Marceau’, bajo el mando del CV Frochot. La Royal Navy acantonaba 3 u-boats al mando del Lt.-Cdr. David Fell (comandante del H-3 br.): el H-1 (br.), el H-2 (br.) y el H-4 (br.), orgánicamente sometidos al mando del Comodoro Howard Kelly, comandante en jefe de la Royal Navy en el Adriático. Las baterías de los submarinos británicos estaban muy desgastadas, previéndose su sustitución por turno en la base de Malta. Por último, e Capitano di Fregata (CF) Mollana mandaba la ‘Flottiglia della Squadra Navale’ compuesta por los sommergibili H-1 (it.), H-2 (it.), H-3 (it.), H-4 (it.), H-5 (it.) y W-3, y apoyada por el buque nodriza ‘Lombardia’. Destacados en Valona había 2 submarinos de la F.S.N., el F-10 y el F-15, temporalmente reforzados por el W-3 en diversos períodos.
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