C. Castroviejo Vicente, Submarinos aliados en la Gran Guerra. Madrid, Real de 14, 2007, p. 321


La guerra naval en el Adriático amainó hacia marzo de 1918, pero reviviría en abril. Le correspondería a los austríacos intentar el primer golpe. La noche del 4 al 5, un destacamento de 60 marinos a las órdenes del Lsch. Lt. Joseph Veith desembarcó al norte de Ancona para atacar la base submarina y de MAS del puerto. El grupo se desorientó y cayó prisionero, pero sembró la alarma en la base italiana por la facilidad con la que había desembarcado sin ser descubierto. A consecuencia del incidente los oficiales de Ancona fueron sancionados por haber relajado la seguridad terrestre; entre ellos estaba el famoso jefe de MAS Luigi Rizzo.
El nuevo submarino minador italiano X-2, a las órdenes del TV Armando Fumagalli, fondeó varias minas en el estratégico Canal de Meleda (Mljet), el 8 de abril de 1918 durante la noche. El X-1 (antiguo UC-12 de la K.u.K. Km.) del TV Aldo Castellani comenzaría a estar operativo a mediados de mayo, minando las aguas del puerto de Cigale, en la Isla de Lussino. Este antiguo U-Boot realizaría otros minados en julio, agosto y septiembre, operando dentro de los campos de minas austrohúngaros.
Un error de identificación causó la pérdida de un sommergibile italiano por fuego amigo. A las 19.35 horas del 16 de abril de 1918, el H-5 del TV Francesco Quentin emergió para cargar sus baterías, tras una larga jornada de inmersión en las aguas de Cattaro. A los 10 minutos fue avistado por su gemelo británico, el H-1 del Lt. John Owen, a unas 2.000 yardas de distancia. Owen no tenía clara la identidad del sumergible que veía, así que ordenó a su oficial de derrota, el Lt. Hayes, que comprobara la situación propia. Cumplida la orden, Hayes identificó erróneamente la nave italiana que veía por el periscopio con un submarino enemigo de la clase ‘UB’. Iniciado el zafarrancho de combate a bordo del H-1, éste se aproximó a 1.200 yardas del H-5 y le lanzó dos torpedos a las 19.53 horas. Uno de ellos hizo impacto, por babor y a media eslora, destrozando al sorprendido H-5. El H-1 emergió para recoger supervivientes y halló a Quentin y 5 de sus hombres, constatándose el craso error cometido. Según las instrucciones del mando, el H-5 no debía hallarse en aquel sector marítimo, en el que el H-1 no podía esperar más que hallar submarinos enemigos.
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