C. Castroviejo Vicente, Submarinos aliados en la Gran Guerra. Madrid, Real de 14, 2007, pp. 320ss


En 1918 el número de submarinos aliados en el Adriático se incrementó notablemente. Su despliegue no sufrió variaciones, llevando el peso de la vigilancia frente a Durazzo, Valona y Cattaro los sous-marins del CV Frochot y los sommergibili del CF Mollana. Lo normal era zarpar de Brindisi hacia las 20.00 horas, alcanzar el sector de patrulla al anochecer, permanecer en el 48 horas y retornar a la base al día siguiente. Las malas condiciones meteorológicas reinantes en enero de 1918 impidieron obtener algún resultado apreciable. La única acción reseñable la protagonizó, el 23 de enero, el sommergibile H2 del TV Guido Bacci, que lanzó dos torpedos sobre un destructor austrohúngaro de la clase ‘Huszár’, sin hacer blanco. El malestar existente entre las dotaciones de la K.u.K. Kriegsmarine se pondría en evidencia el 1 de febrero, al amotinarse las tripulaciones de los cruceros ligeros ‘Novara’ y ‘Helgoland’, algo bastante raro, ya que las unidades más activas solían mantener su moral en mejores condiciones. Esta insurrección tuvo lugar después de una serie de huelgas en los astilleros y las industrias austrohúngaras de Trieste y Pola. Tampoco los buques estacionados en Cattaro escaparon del brote revolucionario, surgiendo incidentes en el crucero acorazado ‘Sankt Georg’ y en el buque nodriza de submarinos ‘Gäa’.[1] En algunos casos se produjeron enfrentamientos armados entre fuerzas policiales y militares austrohúngaras y ‘comités de marineros y obreros’. Gracias a la acción de los elementos austríacos y húngaros de las tripulaciones y las industrias, los motines pudieron ser sofocados el 3 de febrero de 1918, aunque fueron destituidos el ‘Admiral’ Njegovan, comandante en jefe de la K.u.K. Km., y otros 54 altos oficiales navales. Su puesto fue ocupado por un nuevo mando, encabezado por el nuevo Admiral Miklos Horthy, nombrado a instancias del nuevo y joven emperador, Carlos I.
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[1] Se trataba del antiguo trasatlántico alemán ‘Fürst Bismarck’, de 12.130 toneladas, botado en 1890. Durante la Guerra Ruso-Japonesa de 1904-1905 fue adquirido por la Marina Imperial Rusa como crucero auxiliar, rebautizado como ‘Don’. Después de 1905, con el nuevo nombre de ‘Moskva’, sirvió como transporte en la ‘Flota Voluntaria Rusa’. En 1909 fue comprado por la K.u.K. Kriegsmarine, que lo transformó en buque nodriza de torpederos y sumergibles, bajo el nombre de ‘Gäa’. Se le montaron 4 piezas artilleras Skoda de 120 mm y otras 4 de 66 mm. Además se le instalaron talleres y pañoles para almacenar 81 torpedos y 100 minas. Tras el colapso de la Doble Monarquía en 1918, el Gäa fue a parar a la naviera italiana ‘Consulich’, que lo rebautizó como ‘San Giusto’ para su uso civil. Durante una travesía desde Nueva York, el San Giusto entró en un duro temporal que le causó daños estructurales, aunque pudo llegar a puerto. En 1924, debido a estos desperfectos, fue vendido al desguace, después de haber enarbolado cuatro pabellones diferentes y portado cinco nombres distintos.
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