Los VÁNDALOS en el ÁFRICA ROMANA


Según el testimonio de VICTOR VITENSIS, que escribió unos 60 años después de acaecidos los hechos, la flota preparada por el rey de los Vándalos GENSERICO transportó a través del Estrecho de Gibraltar, desde Tarifa, unas 80.000 personas, entre Vándalos y Alanos, incluyendo mujeres, niños y esclavos (mayo del 429), lo que daría una cifra de unos 15.000 guerreros en condición de empuñar las armas. La campaña de los Vándalos en África se condujo con una violencia inusitada, que se hizo proverbial; arrianos fanáticos, mataban con igual saña a católicos y donatistas. En un año recorrieron el litoral argelino y llegaron al área de Túnez; pero Cartago y otras ciudades fortificadas resistieron. El general y gobernador de la provincia de África BONIFACIO, que había recuperado el favor de la corte bizantina, defendió HIPONA resistiendo más de un año de asedio (de junio del 430 a julio del 431), durante el cual murió el obispo de la ciudad, San Agustín. Por fin derrotado Bonifacio, y luego ASPAR, un general Alano enviado desde Oriente para continuar con la defensa de África, se llegó a un acuerdo por el que se admitía a GENSERICO y sus Vándalos como "Federados" (11 de febero del 435). Los Vándalos entraban teóricamente al servicio del Imperio y recibían a cambio tierras a costa de los afrorromanos nativos. A raíz de este pacto los Vándalos se establecieron mayormente en NUMIDIA, y GENSERICO entregó a su hijo HUNERICO como garantía de cumplimiento de lo pactado. Pero GENSERICO consideraba esta situación como algo provisional en su carrera para constituir un reino totalmente independiente de Roma.

Cuevas en las laderas de una colina cercana al actual Argel, en las que (se dice) se refugiaron algunos prominentes romanos de Numidia, que trataron de resistir la expropiación de sus tierras por los capitanes Vándalos de Genserico, hacia el 443, y fueron inmediatamente perseguidos para ser ejecutados sobre la marcha.

No era fácil para el Imperio reunir una flota para contener a los Vándalos y defender el poco territorio que aún conservaba en África. AECIO, por otra parte, tenía todas sus fuerzas concentradas en contener la crisis militar abierta en las GALIAS. De este modo pudo GENSERICO lanzarse por sorpresa sobre CARTAGO y su región circundante, rica en cosechas de trigo (octubre del 439), y desplegar su flota en el Mediterráneo Central para cortar las líneas de suministro de la ciudad de Roma. El Imperio tuvo que ceder ante el rey Vándalo, y por un nuevo tratado (442) aceptar los hechos consumados. Para satisfacer las demandas de GENSERICO, AECIO, verdadero hombre fuerte del Imperio, propuso una alianza matrimonial entre EUDOKIA, primogénita del emperador VALENTINIANO III, y HUNERICO, el hijo de GENSERICO, pero no sirvió de mucho. El rey Vándalo sabía que ese tipo de arreglos habían servido a los romanos con anterioridad para dar a otros reyes germanos la impresión de que reconocían su poder, y preparar su caída a sus espaldas.

GENSERICO, a diferencia de los reyes Visigodos o Burgundios que mantuvieron por mucho tiempo la ficción del pacto de ‘Foederatio’, actúa desde el primer momento como el dueño y señor de la provincia de África, haciendo caso omiso de la autoridad imperial y sometiendo a la población afrorromana a un verdadero calvario de violaciones, asesinatos, torturas e incendios. Pero el ejército y la escuadra del Imperio, menguados y empeñados en otros teatros de operaciones, no aparecieron para defender sus pobres vidas.

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