El HAMBRE en la EDAD MODERNA 1573 y 1693


TROYES (1573). LAS AUTORIDADES LOCALES EXPULSAN A LOS "POBRES" ERRANTES INSTALADOS EN LA CIUDAD:

"Para deshacerse de ellos [los mendigos], se reunieron en asamblea los ricoshombres y gobernantes de la dicha ciudad de Troyes, con ánimo de encontrar una solución al problema. La resolución de este consejo fue que había que echar a los pobres de la ciudad… Para ello mandaron cocer pan en grandes cantidades para distribuirlo entre los dichos pobres, a los que se reuniría en una de las puertas de la ciudad sin tenerlos al corriente de lo que se tramaba. Y distribuyendo a cada uno la parte correspondiente de pan y una moneda de plata, se les haría salir de la ciudad por la dicha puerta, la cual sería cerrada inmediatamente después de que pasara el último pobre. Y por encima de las murallas se les diría que fuesen con Dios a vivir a otra parte, y que no volvieran a la dicha ciudad de Troyes antes de la próxima cosecha. Y así se hizo. Los que se mostraron muy espantados después del reparto fueron los pobres expulsados de la ciudad."

FRANCIA (1693). DIARIO DEL CURA DE RUMÉGIES duante la ÚLTIMA HAMBRUNA en FRANCIA del siglo XVII

"La última de las desgracias es que la cosecha siguiente se perdió entera, lo cual fue causa de que el grano fuera de elevadísimo precio. Y como el pobre pueblo estaba agotado por las frecuentes demandas de Su Majestad (Luis XIV), tanto como por esas contribuciones exorbitantes, llegaron a tal pobreza que se le puede llamar hambre. ¡Felices los que pueden tener un havot [medida de capacidad de áridos] de centeno para mezclar con avena, garbanzos o habas para hacer pan y comer la mitad de lo que querrían! Hablo de los dos tercios de esta aldea, si no de más…"

"Durante estos tiempos no se ha oído hablar más que de ladrones, de crímenes, de personas muertas de hambre… Yo no sé si honrará al cura de Rumégies reportar aquí una muerte que ocurrió en su parroquia durante ese tiempo: Había un tal Pierre de Gauquier, que vivía frente a la imagen de la Virgen, hacia las Howardries. El pobre hombre era viudo; nadie lo creía tan pobre; tenía tres hijos a su cargo. Se puso enfermo, o más bien se puso extenuado y débil, sin que sin embargo se hubiera advertido al cura; sino que un domingo, con la última campanada parroquial del día, una de sus hermanas vino a decir al cura que su hermano se moría de hambre. El párroco dio un pan para llevarle; pero no se sabe si la hermana lo necesitaba ella también, como era la apariencia. No se lo llevó a él, y con la segunda campanada de las vísperas, el pobre hombre murió de hambre. Y no sólo éste ha muerto de hambre por falta de pan, sino que muchos otros, aquí y en otras aldeas, han muerto también un poco al mismo tiempo, porque se ha visto este año gran mortandad. En nuestra parroquia solamente, han muerto este año más personas que las que han muerto en varios años… Verdaderamente estaban cansados de estar en este mundo. La gente de bien tenía el corazón oprimido de ver las miserias del pobre pueblo, un pobre pueblo sin dinero, y el havot de trigo al precio de nueve libras a fin de año, y los garbanzos y las habas, en proporción…"

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