ROBERTO QUEREJAZU (1971-2004): MASAMACLAY. HISTORIA DE LA GUERRA DEL CHACO.


Estando en vía de ejecución, el Protocolo Pinilla-Soler recibió dos golpes que, en concepto de la ya más reflexiva cancillería boliviana, acabaron con su existencia. El primero fue la muerte de Emeterio Cano en Asunción, en circunstancia en que preparaba con Manuel Domínguez la materia que sería sometida al arbitraje. El segundo fue la renuncia del árbitro, el presidente argentino Figueroa Alcorta, debida a que Bolivia rompió relaciones con la Argentina por considerar que el fallo de Figueroa en el pleito fronterizo boliviano-peruano, en el que también había sido nombrado juez, era lesivo a los intereses bolivianos.

Ricardo Mujía viajó a Asunción en 1912 con el propósito de dar el golpe de gracia al Protocolo en cuestión, declarándolo "caduco de hecho y de pleno derecho". "Un acuerdo" -le manifestó a su opositor Fulgencio Moreno- "que somete al arbitrio una zona sobre la que una de las partes puede alegar todo lo que desee, mientras la otra debe esperar únicamente la bondad del juez para obtener una línea que éste le deje…, no está inspirado ciertamente en el principio fundamental de la justicia". Mujía abrumó a su opositor presentándole la colección completa de los títulos bolivianos sobre la totalidad del Chaco, desde la Colonia hasta la Época Contemporánea, en ocho tomos impresos y una serie de anexos. Moreno pidió tiempo para responderle.



Simón I. Patiño, magnate del estaño boliviano

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