Los Aliados en la Guerra Civil Rusa


Las potencias aliadas, agotadas por el baño de sangre de la Primera Guerra Mundial, nunca se esforzaron a fondo para aniquilar a los bolcheviques. Hasta noviembre de 1918, su única preocupación fue vencer a los alemanes en el oeste. Luego, hasta el verano de 1919, los británicos apoyaron a las fuerzas antibolcheviques en la Guerra Civil Rusa, tanto en Siberia como en Ucrania y el Cáucaso. Hubo una pequeña expedición británica en Asia Central dirigida por el Mayor General Wilfried Malleson; otra mayor en el Cáucaso, la del Mayor General L. C. Dunsterville; después de firmar un armisticio provisional con los bolcheviques, las Fuerzas Expedicionarias Británicas permanecieron durante otro año en varios puntos de la periferia rusa. Hubo también una breve intervención francesa en la costa ucraniana del Mar Negro, en el invierno de 1918-19. Los británicos, a finales de 1919, apoyaron logísticamente al ejército blanco del General Nikolái Yudénich y su intento de llegar hasta Petrogrado. Los norteamericanos desembarcaron en el Extremo Oriente (Vladivostok), en parte para evitar que Japón –que ya había situado fuerzas propias allí– estableciera una base continental en Kamchatka y la costa rusa del Pacífico Norte. Americanos y japoneses no hicieron ninguna penetración decidida hacia el oeste, puesto que estaban a decenas de miles de kilómetros del área de acción bolchevique. Todas estas expediciones se revelaron política y militarmente mal concebidas, y engendraron un odio cerbal entre los bolcheviques hacia las potencias occidentales. En su transcurso hubo incidentes que la propaganda soviética pudo explotar a conciencia para ilustrar “los crímenes del imperialismo”, fortalecer su propia imagen ante el pueblo, desprestigiar al “mundo capitalista”, y presentar a los antibolcheviques, los llamados “Guardias Blancos”, como lacayos de las potencias opresoras. Además, magnificando la escala de la intervención aliada, los bolcheviques también pudieron encubrir sus muchos y graves errores estratégicos, e hinchar espectacularmente sus logros en el campo de batalla.

Caballería U.S. en SiberiaLa opinión pública en Estados Unidos y Gran Bretaña era más bien reacia a la continuación de la llamada “Intervención Aliada en Rusia”, de lo que se hicieron eco algunos comentaristas avisados: “La denominada intervención se deshizo en una serie de pequeñas operaciones, encubiertas y discutibles en sus orígenes, a las que se prestó poca atención. Fueron confiadas a generales de segunda fila, que las dirigieron con escasa habilidad, mientras que la clase política de las potencias anglosajonas perseguía, por su medio, motivaciones que no tenían nada que ver con un intento serio, ideológicamente decidido, de suprimir el régimen soviético en Rusia […] la derrota de los revolucionarios no llegó a tener en ningún momento el lugar que le hubiera debido corresponder entre las prioridades de las potencias herederas de la antigua Entente.” Lo más relevante de la intervención aliada fue el apoyo material y técnico que prestó a los “Guardias Blancos”. El gobierno británico, más anticomunista que el americano, llevó el peso de ese apoyo, que según sus propias estimaciones llegó a los 100 millones de libras. El fracaso de la intervención asombró a Lenin. En noviembre de 1918 estaba convencido de que los Aliados, tras su victoria en Europa, se iban a enfrentar en serio con la revolución bolchevique, y que el capitalismo de los dos bandos enfrentados hasta ese momento uniría sus fuerzas contra el desafío proletario. Que no lo hiciera lo interpretó Lenin como un signo de que era incapaz de hacerlo, y que el mundo imperialista dirigido por el capital era más débil de lo que aparentaba ser. En 1920 pudo proclamar ante el 2º Congreso de la III Internacional: “Rusia en su debilidad, en un estado de destrucción total, militarmente indefensa […] ha salido inesperadamente victoriosa […] frente a los estados de los ricos y poderosos que dirigen el mundo […] Y la razón es que entre las potencias aliadas no ha habido ni la más mínima sombra de unión, porque cada una perseguía un objetivo diferente.”

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