Guerra Civil Rusa: la estrategia “roja”


Soldados "rojos" salen de Moscú hacia el frente (1918)

La Guerra Civil Rusa tardó varios meses en dar comienzo como conflicto bélico digno de tal nombre. Una vez desatada, no opuso a fuerzas democráticas contra reaccionarias –el esquema tan caro a la historiografía socialista de la Europa Occidental– sino a dos bandos tan militaristas como dictatoriales. ¿Cuál fue en esencia el factor que dio la victoria a los “rojos”? Los historiadores soviéticos hablaron mucho durante décadas del “Círculo de Fuego de la Contrarrevolución”, otro mito más, pero que expresa de forma metafórica una parte de la realidad bélica. Toda Rusia y sus antiguos dominios imperiales ardieron en llamas a partir del verano de 1918. El descontento universal causado por las primeras medidas “revolucionarias” del “Gobierno Rojo” afloró en miles –literalmente– de levantamientos armados de carácter local, es decir, que la inmensa mayoría de los rusos y de las nacionalidades no rusas estuvieron desde el principio en contra de la revolución bolchevique; tanto, que tuvieron que echarse a la calle con armas en la mano. Sin embargo, este caótico mosaico de rebeliones violentas nunca, en ningún momento, formaron una entidad organizada, ni tuvieron entre sí ningún vínculo salvo en contadas excepciones.

La hambruna provocó muchas rebeliones campesinas

Por lo tanto, no existió “La Contrarrevolución” con mayúsculas más que en la mente y la propaganda bolcheviques. Sí existieron millones de trabajadores impelidos a luchar “contra la revolución bolchevique”, los mismos que ésta iba a liberar y salvar. Parece ser que algo no funcionó como debía en la ecuación marxista-leninista de la lucha de clases y el triunfo proletario. La metáfora del “círculo”, si fue correcta en algún sentido, lo fue en el estrictamente bélico: el Gobierno Rojo fue durante toda la Guerra Civil dueño de Moscú, Petrogrado y la Rusia Central, es decir, el núcleo más poblado, más activo industrialmente y menos devastado del Imperio Ruso. Los diversos “Ejércitos Blancos” surgieron en puntos dispersos de la inmensidad periférica del océano terrestre eurasiático, y nunca, repito, nunca, llegaron a operar de forma coordinada. Trotski lo vio claramente: “La ventaja de nuestra situación era que ocupábamos una posición central en el teatro bélico y actuábamos sobre “líneas interiores”. Tan pronto como el enemigo dejaba ver cuál era la dirección de su ofensiva, podíamos preparar la defensa y una ulterior contraofensiva, concentrando nuestras fuerzas para lanzarlas en el momento necesario, y en el lugar esencial.”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s