Comunismo de Guerra vs. Deskulakización


Hambre y represión religiosa, antes y después de la NEP

Los “tumultos” de 1930 duraron dos o tres meses, agravando la escasez de alimentos en las ciudades soviéticas. En marzo y abril de 1930 los campesinos depusieron sus motines y comenzaron a trabajar. Era el tiempo de sembrar, y había que ponerse a sembrar, porque “si no, nos quedaremos sin pan”. En mayo de 1930 los Koljoses prácticamente habían dejado de existir en Ucrania, y los campesinos ucranianos gritaban: “¡Viva Stalin! ¡Abajo nuestros comunistas!” Stalin, con su “vértigo del éxito” (3-5 de marzo de 1930) había logrado presentarse como el “zar bueno”, y muchos campesinos pensaban que la NEP había vuelto. Momentáneamente, el poder soviético se contentó con una colectivización del 30% al 50%, pero puso fin a la Deskulakización. Luego, en menos de tres años llevó la Colectivización al 100%, en 1932. En Ucrania, la represión contra el kulak se saldó con 650 ejecutados y 100.000 deportados a Siberia y el Ártico. Sergo Ordschnikidzhe, amigo personal de Stalin, apuntó en sus conclusiones: “La Iglesia desempeña un papel colosal en las revueltas campesinas.” Si se comparan el Comunismo de Guerra (1918-1921) y la Deskulakización (1929-1932), se ve que en ambos casos, el poder soviético usó a los campesinos pobres contra los kulaks. En ambos casos manifestó también una crueldad despiadada contra gentes inermes e indefensas, simples familias campesinas. La represión en la región de Tambov en 1921, y la “Deskossakización” fueron el primer anuncio de lo que serían la Deskulakización y las deportaciones masivas de los años 1930. En ambos casos, la hambruna llegó al final para culminar la tragedia, como una consecuencia terminante de esa misma tragedia.

Trenes de ganado empleados para los deportados de 1930

Los actores de 1929-1930 eran muy conscientes de esa continuidad: los “excesos” quedaban justificados en el Documento nº 14 de la OGPU, publicado por el historiador italiano Andrea Graziosi (cit. Jean Meyer 2006, p. 196) en referencia al Comunismo de Guerra de 1918-1921. Para justificar su conducta en 1930, la OGPU y los activistas del PCUS dicen: “Había vuelto el Comunismo de Guerra, la masacre en el campo correspondía al orden de las cosas”. Una vez más, sin complejos, el poder soviético manejaba El Cepillo de Hierro alabado por Trotsky. Ciertamente, los comunistas fueron al final víctimas de su propio éxito y se asustaron frente a la reacción campesina de febrero de 1930. De repente se acordaron del peligro pasado durante la Revuelta de Tambov de 1921. Sergo Ordschnikidzhe apuntó el 24 de marzo: “De haber seguido con esta política ¿qué habría pasado? Probablemente, una insurrección general del campesinado… en los confines de Polonia… posiblemente habría provocado una guerra internacional”. Recordaba cómo, el otoño de 1924, el cierre de las iglesias en su Georgia natal había provocado levantamientos masivos en el campo. Por lo tanto, Stalin ordenó la “retirada táctica” de marzo de 1930, que tuvo un efecto muy benéfico sobre la agricultura soviética en general. La siembra se había retrasado ya, y sin ese parón en el acoso y derribo del campesinado, no se hubiera podido recoger la exitosa cosecha estival de 1930, “un regalo del cielo” según Moses Lewin. Pero el éxito de aquella cosecha hizo pensar que las reservas campesinas eran inagotables, lo cual no era cierto. El coste del desastre de 1929-1930 se hizo sentir hasta 1931, pero algunos analistas de la OGPU, recordando los tiempos de 1921-1922, anunciaban el peligro de hambruna (la famosa “Hambruna del 22”).

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s