Checos del Ejército Austro-Húngaro 1914


El Kaiser Franz Joseph I era la cabeza visible de un imperio multiétnico, con tres administraciones que empleaban tres idiomas distintos: el alemán, el húngaro y el serbocroata. A su vez, su ejército tenía que utilizar once idiomas si quería dar cabida en sus filas a las principales minorías étnicas del imperio, muchos de cuyos miembros esperaban de forma activa su desintegración. El antihéroe creado por el escritor y veterano de la primera guerra mundial checo Jaroslav Hasek, en su obra El valiente soldado Schweijk, publicada en Checoslovaquia en los años 1920, reaccionó ante la noticia del asesinato del archiduque Franz Ferdinand en junio de 1914, diciéndole a su señora de la limpieza que él conocía a dos Ferdinands, uno que se había bebido por error una botella de tinte para el pelo, y otro que era ahechador: “Ninguno de los dos sería una gran pérdida”. La sátira de Hasek captaba los sentimiento contrapuestos y la deslealtad de tantos austrohúngaros hacia el Imperio, y su total falta de interés en la primera guerra mundial, a la que muchos fueron a combatir por pura obligación legal.

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