C’est tout!


 

El muerto era uno de los dos desertores rusos: a su lado había una carga triple; una de esas cargas explosivas que llevan una capa metálica llena de clavos al centro, y que son capaces de diezmar a una compañía entera.

—Parece un pequeño souvenir preparado para nosotros —dijo B.

A. no pudo contener su sorpresa:

—¿Cómo lo habéis sabido?

—La tía nos lo ha dicho, sargento, c’est tout! —contestó H.

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