La postguerra del Siglo de Hierro 1648-1688


Cuba enseña Historia a Uruguay

He aquí una muestra del tipo de historiografía que circula en América Latina bajo la inspiración cubana: dos licenciados uruguayos citan una “fuente oficial” de La Habana, no tiene desperdicio.  Lic. Rubén Cañedo Andalia, Lic. Caridad Karell Marí . Extraido de: http: //www.bvs.sld.cu/revistas/aci/vol12_1_04/aci03104.htm.16 (Revistas de Investigación en Sanidad [!?] [y un poco de todo]) Diciembre 2005. La economía de la Primera Europa Moderna se dividía en dos partes claramente definidas por una línea imaginaria que iba al norte desde la parte superior del Mar Adriático, cerca de las montañas de Bohemia, y a través del Río Elba, hasta el Mar Norte. Al oeste de esta línea estaba un área que era cada vez más afectada por el desarrollo de las ciudades y el comercio. La mayoría de la población aún vivía de la tierra, pero la mayoría de los campesinos eran trabajadores por cuenta propia [!??] y muchos de ellos propietarios. La mayoría de los siervos del oeste de Europa se habían convertido en trabajadores agrícolas a sueldo y gran parte de los nobles feudales en terratenientes que contrataban mano de obra asalariada o simplemente vivían de las rentas. [!?] Aunque aún era una minoría, la burguesía ejerció una creciente influencia en la sociedad y la política. Al este de esta línea estaba una sociedad preferentemente agraria y feudal, un área de pocas ciudades grandes y una burguesía insignificante.

Claro, la Historia no es importante, sino otras cosas... ¿reconocen al profesor?

Los estados que poseían tierras [??!] eran más grandes y la nobleza terrateniente más poderosa que en el oeste de Europa. Durante los siglos XVI y XVII, los nobles del este de Europa lograron reducir a los campesinos a un estado de servidumbre en el cual estaban ligados a la tierra y obligados a trabajar de dos a cinco días a la semana para su señor. Una razón para el retorno a la esclavitud del campesino fue que los precios de los cereales aumentaron en los mercados del oeste y los terratenientes del este dieron un gran impulso para aumentar la producción de estos estados. Otra razón fue que los nobles también dominaron a los gobiernos de Europa del este y éstos favorecieron el desarrollo de la servidumbre porque apoyaban a los nobles que, a su vez, servían al estado.

Empieza con una explicación económica bastante “imaginaria”, a la que sigue una incomprensible contradicción: “había ciudades y comercio pero la gente vivía de la tierra”; luego hace un retrato de los campesinos como “autónomos”, que es totalmente falsa; parece un principio de acercamiento a la propiedad feudal pero sin haberla comprendido; luego, sin saberse cómo, los campesinos pasan de autónomos a asalariados [!?]
En el oeste de Europa, el dinero se convirtió cada vez más en la llave del poder y la influencia; en el este de Europa, la propiedad de la tierra y el dominio de los servicios obligatorios aún eran secretos de poder. Por otra parte, los Tratados de Ryswick (1697) y de Carlowitz (1699) marcaron la aparición en la escena europea de dos nuevas grandes potencias: Inglaterra y Austria.
Luego se coge el rábano por las hojas: se dan los Tratados de Ryswick y Carlowitz como punto de partida de lo que es en realidad una evolución anterior en 40 años.
Las dos ilustraron cuán diferentes podían ser las grandes potencias en el siglo XVII: Inglaterra, era una monarquía parlamentaria controlada por una aristocracia comerciante y terrateniente, su firmeza se basó en el comercio y en el poder marítimo; Austria, fue una monarquía burocrática con una agricultura y un ejército poderoso, que fueron sus fuentes más conspicuas de fuerza. Aproximadamente al mismo tiempo, comenzaron a surgir otras dos potencias, cada una tan distinta y diferente como Inglaterra y Austria: Brandenburgo-Prusia y Rusia.
La descripción de Austria, un absurdo (¿monarquía burocrática?).
Hacia 1688, Bradenburgo-Prusia se convirtió en la potencia militar más fuerte de Alemania, excepto Austria. Prusia había dedicado relativamente más de su población, sus recursos y sus energías para propósitos militares que ningún otro estado alemán.
Otro error cronológico: en 1688 Prusia aún no era una potencia militar, sino que luchaba por su supervivencia frente al poder dominante, Suecia, del que ni se hace mención. Se la ve más adelante, enarbolando el mosquete (arma inaudita a lo que parece)…
Mientras Prusia se estaba fortaleciendo, sus vecinas Suecia y Polonia decaían. El cobre, el hierro, el oro y la agricultura fueron los recursos principales de Suecia, uno de sus avances de importancia militar fue el mosquete. Sin embargo, el poder sueco descansaba sobre bases poco sólidas. Los comerciantes ingleses hicieron contacto con Moscú en la década de los 50 del siglo XVI a través del Mar Blanco, los comerciantes alemanes también estaban activos en la capital. Mientras Rusia absorbía un poco de la tecnología de Occidente, en el resto de Europa no llegaron los cambios culturales. Los pueblos que vivían en el este de Polonia Católica casi no conocían el renacimiento, la reforma y la revolución científica.
Frase que no tiene desperdicio: “Mientras Rusia absorbía un poco de la tecnología de Occidente, en el resto de Europa no llegaron los cambios culturales.” [!?]
La gran pasión de la vida de Pedro el Grande, quien reinó entre el 1689 y el 1725, fue convertir a Rusia en una gran potencia mediante una rápida occidentalización de su tecnología, de sus instituciones civiles y militares y de sus costumbres populares. Pedro había aprendido una lección: Para formar una flota y modernizar su ejército, tendría que aprender mucho de Occidente.
Ahora viene una “pirueta dialéctica” de ésas que tanto gustan a los marxistas, para zambullirnos en el zar Pedro el Grande, cuya política se hizo sentir en el siglo XVIII (se ve que como “no ocurre nada” y se puede dar por despachado este errático paseo con incursiones en “la Primera Edad Moderna” y “la década de los 50 del siglo XVI).
En la Gran Guerra del Norte (1700-1721), Pedro ganó territorio con el Golfo de Finlandia que perteneció a Suecia. Esto abrió una “ventana al mar”, útil para el contacto directo con el occidente de Europa, su primer objetivo. Cuando fueron necesarias nuevas industrias para el apoyo al ejército, los contratistas del gobierno las crearon mediante trabajo forzoso. De esta manera, a mediados del siglo, entre 1660 y el 1715 se experimentaron cambios significativos en la estructura política y social de Europa. [los contratistas militares rusos, con sus métodos, estuvieron detrás de los “cambios significativos en la estructura política y social de Europa”; el enlace “de esta manera” no puede indicar otra cosa] La monarquía absoluta con derecho divino llegó a su apogeo en la Francia de Luis XIV y se imitó desde Madrid hasta San Petersburgo. [!?] [increíble pero cierto: digno de una colección de gazapos de examen] Fue necesaria la Revolución Inglesa para demostrar que había una alternativa práctica a la monarquía absoluta. [!?] [¿y las repúblicas italianas, Venecia, Suiza y las Provincias Unidas?] Hacia el 1715, los sistemas políticos del absolutismo y el constitucionalismo se convirtieron en una gran potencia. [soberbia conclusión…] Al mismo tiempo, hubo importantes cambios dentro del sistema estatal europeo. El francés trató de establecer su predominio, pero falló y provocó el desarrollo de Inglaterra y Austria como grandes potencias. [!?] Dos grandes imperios del siglo XVI, el español y el otomano, decayeron. Dos pueblos de recursos y números limitados, el holandés y el sueco, habían luchado con fuerza por la condición de gran potencia, pero hacia 1715 se agotaron sus fuerzas. Dos nuevas potencias habían aparecido al este de Europa para nivelar la balanza, el pequeño reino militar de Prusia y el vasto zarismo semibárbaro de Rusia. [¡Olé! “vasto zarismo semibárbaro”, increíble juego de palabras extraído de la propaganda soviética más rancia…] Las rivalidades de estos estados – Inglaterra contra Francia, Francia contra Austria, Austria contra Prusia, Austria y Rusia contra el Imperio Otomano- se convirtieron en elementos dinámicos de la guerra y la diplomacia del siglo XVIII.
Sólo cabe un dictamen: en 1º de Historia de una Facultad como la de Valencia: un cero redondo. Y esta gente copa las páginas de las revistas científicas en Cuba (porque supongo que los incautos uruguayos habrán seguido obedientemente sus fuentes). Bueno, ahora sí: cúmulo de despropósitos que simplemente señalo con un [!?] signo de asombro… Ni puta idea, vamos… como en España sobre la historia de América Latina, la misma ignorancia enlatada en botes ideológicos; pobre pueblo,  casi es preferible no ir a la escuela… porque si esto es lo que se puede aprender allí, apaga y vámonos…
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